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domingo, 26 de mayo de 2019

5G Guerra high-tech de EEUU vs China:

El 'decreto anti-Huawei' firmado por Donald Trump pone la guinda a su guerra comercial contra China. El bloqueo del dragón de las comunicaciones mundiales obliga a Europa a tomar postura antes de lanzarse al desarrollo de la red 5G, la nueva tecnología de las comunicaciones. Trump invocó el "estado de emergencia" nacional como le permite la 'International Emergency Economy Power Act' de 1977. En plena batalla de tarifas aduaneras con China, el muro contra Huawei, que no es citada ni en las explicaciones de la medida, supone un acto de guerra comercial de gran calibre. Huawei, con una cifra de negocio de 180.000 millones de dólares, es el portaaviones del capitalismo de Estado chino y su empresa más internacional. Estados Unidos, como el resto del mundo, se prepara para desplegar la 5G, la nueva red de telecomunicación que multiplicará la velocidad en el transporte de datos y que afectará no solo a la vida cotidiana de los consumidores —a través del teléfono o internet— sino que tendrá implicaciones sustanciales en lo referido a gestión de infraestructuras, hospitales, puertos, transportes, inteligencia artificial… Un salto tecnológico que, por el impacto civil y militar, hará mucho más sensible la protección de datos.
rump considera que "los adversarios extranjeros están creando y explotando vulnerabilidades en servicios y tecnologías de la información y la comunicación que almacenan y transmiten enormes cantidades de información delicada, facilitan la economía digital y respaldan infraestructura crítica y servicios de emergencia vitales". En concreto: Estados Unidos quiere evitar el espionaje económico, industrial y, claro está, político. El decreto veta en teoría a cualquier empresa china, pero ninguna como Huawei tiene el potencial para imponerse a nivel mundial. No hay que retroceder mucho en el tiempo para recordar el primer ataque de la Administración Trump contra Huawei. Para el simple consumidor de celulares Huawei, la detención el pasado diciembre, en Canadá, de la Directora Financiera de la compañía, Meng Wannzhou, fue la noticia que puso al descubierto la guerra político-comercial entre Estados Unidos y China. Entonces, Otawa se vio obligada a seguir la petición de su vecino y convertirse también en 'enemigo' de Pekín. Meng Wanzhou fue acusada de haber creado una empresa ficticia para sortear el embargo a Irán. Como represalia, dos canadienses fueron detenidos en China también en diciembre y han sido encausados formalmente de espionaje y robo de secretos de Estado pocas horas después de la firma del decreto por Trump. ¿Caballo de Troya de Pekín? Hay que recordar que las medidas contra Huawei y las tecnológicas chinas comenzaron desde el mandato de Barack Obama. Huawei, que opera desde 1978, fue acusada de ciberespionaje en Estados Unidos en 2007, cuando intentó comprar la compañía norteamericana Bain Capital. En 2003, otra norteamericana, Cisco, acusó a Huawei de copiar su código fuente. También se achacaron a la empresa china, en 2012, los intentos de robar la tecnología del robot Tappy, creado por la norteamericana T-Mobile. Entre 2009 y 2011, la compañía telefónica británica Vodafone denunció fallos de seguridad en el material enviado a su filial italiana por Huawei. Se trataba de lo que los expertos llaman 'backdoors' en los routers, que permitirían a la empresa china captar y almacenar los datos de cada cliente. Vodafone y su rival nacional, British Telecom, retiraron el material de Huawei de su núcleo central en la red.
La OTAN advierte a Europa En Francia, también prefieren, de momento, aplicar la presunción de inocencia a Huawei. El Senado no quiso ratificar una propuesta de la Asamblea Nacional que aprobó en abril pasado una ley "para preservar los intereses de la defensa y la seguridad nacional en el marco de la explotación de las redes radioeléctricas móviles". Esa ley prevé que los operadores de telefonía pasen el permiso del gobierno y de la Agencia Nacional de seguridad de sistemas de Información (ANSSI). El presidente Macron ha optado, por ahora, por desapasionar el debate. La iniciativa de Donald Trump le obligará a tomar partido. Huawei 5G: early start, large investment and extensive deployment Before 5G commercialization really comes, the competition is already fierce. In this 5G war, we can tell that no matter for a country or a company, everyone is striving to develop 5G capacities internally while keeping an eye on the external competition. In particular, marketing and advertising is on the main battlefields. In 2018, many phone makers were fighting to be the first to launch a 5G smartphone, which includes Samsung, Huawei, OPPO, Vivo, Xiaomi, Lenovo, OnePlus and more. Although every company is paying attention to it, the degree of commitment and investment can be different, which leads to different levels of strength

jueves, 23 de mayo de 2019

LA VERDADERA RAZÓN DE LA GUERRA TRUMP vs HUAWEI ..CHINA

HUAWEI Acusa a EEUU de acoso después que el presidente Trump declarará una emergencia nacional para prohibi Ren Zhengfei, consejero delegado de Huawei FRANCE PRESS La decisión de Donald Trump de vetar a la compañía tecnológica china Huawei por razones de seguridad nacional —una acusación velada de espionaje— y la celeridad con que Google se ha sumado al veto son señales alarmantes de que el enfrentamiento entre Pekín y Washington ha cruzado la frontera de la guerra comercial para adentrarse en el terreno de un conflicto por la hegemonía del mercado tecnológico mundial. Estados Unidos, de la mano de Donald Trump, está aplicando sin disimulo estrategias políticas y económicas defensivas para impedir que China domine la tecnología global de comunicaciones; y, por su parte, China avanza sin frenos democráticos internos hacia la autarquía tecnológica. De ahí que Ren Zhengfei, consejero delegado de Huawei, haya desdeñado la moratoria de tres meses que el presidente norteamericano ha ofrecido para mitigar los efectos de un veto radical que ha desestabilizado los mercados de valores.
Es pronto para saber si la negociación comercial abierta entre Washington y Pekín conseguirá conjurar la amenaza de guerra fría tecnológica. Pero sí se puede asegurar que el juego de desafíos mutuos conducirá inevitablemente a una desconexión tecnológica de pésimas consecuencias para la economía mundial y para los sistemas integrados de defensa común. Cada ataque y cada represalia de Washington y Pekín confirman que estamos ante una confrontación política. Trump utiliza todos los medios a su alcance de la política exterior para frenar la pujanza china de la misma forma que Pekín ha utilizado un modelo de dictadura política combinado con liberalización económica para acrecentar la expansión de Huawei y otras sociedades chinas en el mercado global Pero mientras avanza el conflicto surgen los damnificados, sean las empresas implicadas, como Huawei de un lado o Qualcomm, Texas Instruments o Micron Technologies, suministradores de chips a Huawei, de otro. En el centro del huracán está Europa, destinataria de intensas presiones de Washington, para que se sume a la política de vetos a las empresas chinas. Varios países europeos han optado por Huawei para desarrollar las tecnologías 5G, entre ellos España. Abandonar el compromiso y volverse atrás en esa decisión a instancias de la Administración de Trump implicará miles de millones de euros en costes para estos países y un retraso de dos años —según estiman los expertos— para encontrar un nuevo operador. Por otra parte, el mercado tecnológico mundial está dominado por no más de seis compañías estadounidenses, como Google, Facebook, Amazon o Apple, que pueden tomar decisiones desagradables sobre el desarrollo tecnológico europeo. Bruselas y todos los países de la región están entre la espada y la pared. Solo una decisión firme y, en lo posible, mancomunada, sacará a la eurozona del atolladero. No es prudente descartar que la negociación entre la Administración de Trump y el Gobierno chino calme el caos de amenazas y represalias que empieza a hacer mella en la economía global. Pero hay que recordar que los últimos movimientos sobre el tablero exceden la naturaleza comercial y se parecen más a una batalla sin cuartel por la hegemonía tecnológica.

viernes, 22 de marzo de 2019

ESTADOS UNIDOS NO QUIERE QUE VEAS ESTE VIDEO

La fuerte crisis económica que sufre Venezuela sigue propiciando situaciones surrealistas. El país que más reservas probadas de petróleo tiene del mundo se está viendo obligado a comprar gasolina a España (y otros países de Europa), que no produce petróleo pero sí cuenta con varias refinerías. La petrolera estatal venezolana PDVSA está importando miles de barriles de gasolina, diésel y nafta para nutrir a las estaciones de servicio y a las centrales eléctricas que necesitan combustible. Venezuela está pagando primas elevadas por las importaciones de combustible de Rusia, España y otros países de Europa (al menos de una decena de vendedores considera que el riesgo vale la pena) después de que se cortaran los flujos con Estados Unidos por las sanciones, según fuentes comerciales y datos de comercio analizados por la agencia Reut La nación sudamericana exporta petróleo, pero las precarias condiciones de sus refinerías (convierten el petróleo en derivados como gasolina) obligan al país importar gasolina y diésel para las estaciones de servicio y las centrales eléctricas, así como nafta para diluir su petróleo pesado. Las refinerías no han recibido el mantenimiento que necesitan en los últimos años, se puede decir que son el reflejo de la lenta muerte que se está viviendo el país. Los bajos niveles de inversión, la falta de maquinaria adecuada, la escasez de personal cualificado y los bajos precios del crudo en los últimos años han sido un desastre para estas instalaciones. La empresa está buscando gasolina, aditivos para gasolinas, diésel, y también materias primas intermedias tales como gasoil de vacío y nafta catalítica, que las refinerías utilizan para la producción de combustible. PDVSA también quiere comprar nafta pesada, un diluyente utilizado mezclado con su petróleo pesado de modo que el crudo pueda fluir más fácilmente a través de tuberías para ser vendido o refinado. Las sanciones de EEUU Desde que Estados Unidos impuso nuevas sanciones a Venezuela el 28 de enero, el abastecimiento proviene principalmente de la petrolera estatal rusa Rosneft, de la española Repsol, de la india Reliance Industries y de las operadoras Vitol y Trafigura, según fuentes y datos de seguimiento de buques. Rusia ha sido un aliado tradicional de Caracas, mientras que India y España también tienen lazos comerciales que se pueden catalogar como históricos con Venezuela. Pero estos suministros que vienen de muy lejos y son de elevado riesgo (de impago) tienen un coste.